Anoche mientras escuchaba la historia de como se siente la perdida de un ser querido, de manera inexplicable, sentí dolor en mi corazón, y sin que nadie se diera cuenta mis ojos se empañaron con una pequeña lagrima.
Sin el animo de ser pretencioso, me siento identificado con la forma en Max Lucado describe a Jesús en Mateo 9:36: “El ver las multitudes sintió compasión de ellas…” quiero decir que me siento privilegiado de sentir, de vivir, reír e incluso llorar y amar, pienso cuanto amo a mi familia, a mi mamá e incluso a mi papá, lo importante que es mi hermana para mi vida, la cómplice de mi novia, compañera de aventuras.
Somos privilegiados de sentir, somos privilegiados de tener…
“Me lo imagino, inclinándose ante los que sufrían. Me lo imagino escuchando. Veo sus ojos nublarse y una mano agujereada limpiando una lágrima…” Con razón lo llaman el Salvador.